7/2/11

Los Tres - La Sangre en el Cuerpo

Melómanos presentes, ya que los he aburrido en demasía con bandas desconocidas, es hora de ponernos serios y reivindicar discos que no se han apreciado lo suficiente. El próximo aniversario del disco debut de Los Tres aparece como excusa perfecta para revisar los discos que forman el catalogo criollo más importante de las ultimas 2 décadas. Titulo no menor, pero justificado al constatar que a diferencia de muchas bandas, los penquistas armaron una carrera de discos notables, sin puntos bajos (las entregas post quiebre son más discutibles). Desde la mezcla de influencias que fue la avalancha de hits del debut, pasando por la consolidación del estilo en la mitad de los 90s hasta la perfección que fue Fome, su cumbre artística. Sin embargo como se dio la historia, el lanzamiento de La Sangre en el Cuerpo apareció en un segundo plano, desechándose injustamente la calidad artística de la última entrega pre-quiebre, sobre todo considerando que con el tiempo, el disco del 99 ha sido uno de los que más fuerza mantiene.

Este concepto de maduración de los discos (tal como en los vinos, como se van poniendo con el tiempo) a veces calza perfecto para describir un álbum que empieza a ganar nuevos matices y tras escucharlo tiempo después parece mucho mejor que la impresión inicial. Volviendo en el tiempo, parecen ser varios los elementos que hicieron que La Sangre tuviese un impacto inicial menor al esperado para el MegaGrupo nacional.  El desgaste de la formación en esta época, motivada por diferencias estilísticas personales, cansancio y quizás, en parte por el fenómeno Jarabe para la Tos, fue notorio para el público en diferencias de promoción, difusión e impacto inicial con los 2 álbumes anteriores.

La principal arma de masificación de la banda siempre fue la creación de Singles de fórmula perfecta: rápidamente masivos y musicalmente claritos. Sin embargo en La Sangre, una de las principales características es la carencia de Singles que sean conocidos hasta por el micrero. La elección de “No me falles” como puntete inicial sonó arriesgado en un inicio, pero al entender el contexto del álbum, tiene algo de sentido. Comparando con la búsqueda infinita de sonidos que fue Fome, el estilo en 1999 aparece recatado, centrado y tratando de enfocarse en estructuras simples, dejando de lado los riffs, pero acompañada de elementos nuevos que terminan dando nuevos matices a esos temas. Creo que esto último es el gran acierto de la obra y la base de la notable “maduración” del mismo.


La separación de la banda, más que pelambre farandulero, resulta tangible en este nuevo sonido. La figura de Henriquez aparece como el centro del álbum, tanto en ejecución y composición, mucho más que en las anteriores entregas. Con la ventaja que dan 12 años de procesamiento, resulta fácil notar su importancia y enlazar parte del sonido de La Sangre con lo que después aparecería en Pettinellis (sobre todo en la inclusión del sonido Hammond). Las historias contadas van de la mano de la maduración del compositor, alcanzando  el momento más admirable de su discografía. Pasajes de algunos tracks son simplemente épicos, enfocado en una mirada introspectiva y crítica, que con el tiempo resulta más universal que el pisco salado o las hojas de la biblia (el hecho que varios contertulios cumplamos 29 es solo coincidencia ah).

Cada vez más superfluo parece ser el fallido impacto mediático. El flujo del álbum, que no juega ningún papel en la radio, es otro notable logro en esta obra. La centralización a un sonido más acústico ayudó a que La Sangre tenga un enlace perfecto entre cada historia y sonido, armando 40 minutos que en ningún momento decaen o suenan incomodos, como en anteriores pasajes de la discografía. La primera mitad del álbum suena reconocible pero fresca (hem), con Titae y Parra con mayor libertad y confianza, apuntando también lo que armarían a futuro. “Feria Verdadera”, una canción tan bien armada y trabajada en todo aspecto, que fácilmente puede pasar como la mejor de toda la carrera o al menos, el punto alto del álbum. La inclusión de IllapuMan para agregar texturas nuevas es precisa y recalca la delicadeza de las armonías que son al final, lo mas fuerte del disco. Incluso en “La Respuesta”, que (al menos a mí) no causo impacto hace una década, hoy suena trabajada, agradable y enlace perfecto a una de las joyas de esta época, “Caudillo de Congrios”. Lo mencionado antes respecto a las letras resulta claro en este himno social atemporal. Las diversas capas de sonidos acá ya se escapan de lo escuchado antes; es simplemente una avalancha de texturas que arman un paisaje tan delicado como emocionante. Este enfoque fue el arma de doble filo que condenó el lanzamiento (no el término de la banda, que creo estaba cocinado desde antes del lanzamiento), restándole fuerza al impacto inicial, pero enriqueciendo pequeños detalles más elaborados que finalmente, solo después de años,  convierten estos acordes en un álbum memorable.

Tal como se dio la carrera de Los Tres, la elección de un punto alto de la decada puede ser debatible y balanceada. La Sangre en el Cuerpo sin embargo, pocas veces es rescatado dentro de estos peaks, relacionándose mayormente con un periodo oscuro y menos exitoso de los penquistas. Solo el tiempo entrega la oportunidad de valorar los verdaderos detalles de esta obra y encontrar acá las mejores composiciones de la discografía. Difícilmente estos temas alcanzaran algún día la masividad de la época Unplugged, pero tal como en todas las bandas históricas, cualquier futuro paso en falso queda perdonado al haberse entregado alguna vez composiciones que verdaderamente emocionen como estas lo logran.


Si no se han aburrido y siguen aca, les dejo de premio la Rara Tocata Nueva que hicieron en la R&P en Diciembre de 1999. Lo edite un poco para que sonara sin cortes; asi que disfruten antes que lo borren. Descargue aca; explayese en los Comentarios.