9/16/09

Porcupine Tree - The Incident

El tópico acerca de la canción más larga de la historia siempre ha aparecido dentro de la trivia ñoña rockera. Dream theater, Jetro Tull, Yes, etc….siempre como una idea de record se ha visto este hecho como algo especial. Al menos mi favorita es Cassandra Gemini de The Mars Volta, no se para uds. Y es que el hecho de realizar una composición larga posee, aparte del notable merito de componer genialmente, una idea de contraposición a todo lo que es el mercado actual, donde se define a un grupo por sus singles y la capacidad de vender una estructura rápida y fácilmente digerible, obviando así la composición completa que un artista quiera entregar. Para Steven Wilson, cabeza de Porcupine Tree, esta posición no es para nada nueva, ya que su trabajo contiene algunas de las mejores composiciones del ultimo tiempo, incluyendo el ultimo como una protesta (o mas ciertamente una reflexión) contra ese mercado, la industria musical actual y el efecto en las nuevas generaciones. En cada uno de sus 485 proyectos paralelos mantiene la capacidad de expresar su arte o idea frente al posible éxito comercial rápido. Estrategia o no, Wilson se ha posicionado así como uno de los máximos referentes del rock actual, y cada trabajo de su banda madre genera una expectación notable en el mundo musical.


The Incident, el nuevo trabajo de Porcupine Tree lanzado ayer, forma parte del rock más ambicioso disponible actualmente. Físicamente, la obra es un disco doble donde el primero de ellos es solo un track de casi una hora de duración, The Incident. El segundo disco sirve como complemento al ser 4 tracks independientes, de menor duración, pero con una igual calidad y emoción. Estos 4 temas podrían ser trabajos primordiales para la gran mayoría de las bandas (especialmente Remember me lover, tremenda canción donde se enlaza perfectamente las armonías de Wilson con lo progresivo de la banda completa; consideren esas 4 canciones como un disco independiente de gran factura), pero hablare menos lateramente del primer disco, el verdadero monstruo que se mandó la banda.


Las vivencias y observaciones de Wilson (Steven, no el de El naufrago) son el eje de esta obra, tal como había sido Deadwings o Lightbulb sun. Sin embargo la idea de disco conceptual alcanza otra dimensión al ser interpretado como una verdadera obra sin cortes y con una tensión constante, como si se esperara saber que pasa a continuación con la historia. Musicalmente, The Incident recorre completamente el espectro musical de la banda, priorizando su marca registrada de mezclar armonías acústicas con momentos rockeros mas progresivos. Los ambientes dados por los teclados de Barbieri enlazan perfectamente las pequeñas islas que forman el disco completo y manteniendo (o cortando) la tensión en los momentos justos.


Pese a ser solo una canción, el disco está dividido en 14 partes. Una de ellas, la que le da el nombre al álbum, es una nueva faceta del grupo, jugando con una vertiente más electrónica-oscura que desencadena en una estructura más reconocible, dando espacio justo para el inicio de Time Flies. Esta última, pieza central del álbum muestra a un Steven Wilson exponiendo gran parte de su vida, y tal como lo mencionó, centrada en su infancia y sus influencias. En Fear of a Blank planet se planteaba que la idea de repetir riffs tenían que ver con la historia (como lo de sentimental/trains). En el caso de Time flies, Wilson muestra a Pink Floyd como su principal referente, y no al azar aparecen riffs o rasgos de Dogs, Sheep, Time, Echoes y quizás que otro tema de los también ingleses. A lo mejor esta copiando descaradamente y vende bien la pomada, pero al menos yo, le compro parece y fusiona todo en un tema increíble, de lo mejor que ha hecho la banda y casi el único track del disco que puede funcionar con vida propia.


La edición de un tema de 60 minutos debe ser digna de una tesis, pero en general The incident logra tener una fluidez buenísima. Hay momentos que suenan algo forzados o cortados (como el paso de Great Expectation a Kneel), u otros podrian sonar a deja vu con pasajes anteriores de la obra de la banda (tambien hay sectores similares dentro del mismo disco, lo cual calza sin molestar en demasia), sin embargo, Porcupine tree logra entregar una obra que desafía a los oídos actuales, acostumbrados a temas de corta duración para seguir con el siguiente favorito del compilado. Steven Wilson obliga (por el bien del receptor, claro) a sentarse y disfrutar de una hora de su vida expuesta musicalmente de una manera notable. Pese a que suena ambicioso, para este álbum creo que se justifica, y en este caso, esa ambición se hace hasta casi necesaria. Cassandra cuanto se llamaba?


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